

WASHINGTON — La inflación en Estados Unidos se moderó ligeramente durante julio, aunque los precios continúan aumentando más rápido que la meta de la Reserva Federal y los costos energéticos siguen siendo una carga importante para las familias.
El Índice de Precios al Consumidor subió 0,1% frente a junio y acumuló un incremento de 3,4% durante los últimos 12 meses, informó la Oficina de Estadísticas Laborales. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó 0,2% en el mes y se ubicó en 2,5% anual.
La vivienda fue responsable de aproximadamente dos terceras partes del aumento mensual. Los alimentos subieron 0,1%, impulsados por un incremento de 0,3% en las comidas fuera de casa. En contraste, los precios de los alimentos comprados en supermercados disminuyeron 0,1%.
La energía bajó 1,5% durante julio y la gasolina cayó 2,9% frente al mes anterior. Sin embargo, el panorama anual sigue siendo difícil: la energía cuesta 14,7% más que hace un año y la gasolina acumula un aumento de 24,6%. Las tarifas aéreas también subieron 2,2% en un solo mes.
Para los hogares del este de Texas, estas cifras ayudan a explicar por qué un descenso mensual en las gasolineras no siempre se traduce en un alivio completo del presupuesto. La vivienda, los restaurantes, la electricidad y otros servicios continúan absorbiendo una parte mayor de los ingresos.
El informe será una referencia central para la próxima reunión de la Reserva Federal, que debe equilibrar la inflación todavía elevada con señales de debilidad en el empleo. El siguiente reporte de precios, correspondiente a agosto, está programado para el 11 de septiembre.
Fuentes consultadas: Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos y The Guardian.

