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Aug 13, 2026
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Trump fue trasladado en secreto en un camión de catering ante una amenaza iraní

WASHINGTON.— El presidente Donald Trump fue trasladado discretamente en un camión de catering y llevado a una aeronave militar durante un operativo de seguridad realizado el 8 de julio en Ankara, Turquía, tras conocerse una presunta amenaza iraní contra su avión.

El episodio ocurrió al concluir la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pero sus detalles no se hicieron públicos hasta agosto, cuando varios medios estadounidenses reconstruyeron la maniobra.

Según CBS News, los servicios de inteligencia de Estados Unidos habían detectado un plan creíble de Irán y grupos aliados para lanzar un misil contra la aeronave en la que viajara Trump al abandonar la capital turca. El mandatario confirmó posteriormente que cambió de avión por recomendación del Servicio Secreto y las Fuerzas Armadas.

Un cambio de avión oculto a la prensa

Horas antes de la salida, Trump anunció que utilizaría una versión anterior del Air Force One en lugar del nuevo Boeing 747-8 donado por Qatar y recientemente adaptado como avión presidencial.

Las cámaras mostraron al presidente subiendo las escaleras del antiguo Air Force One. En el lado opuesto se encontraba estacionado un vehículo de catering. Minutos después, el camión se alejó del avión y se dirigió hacia otra aeronave del Gobierno estadounidense, identificada por los medios como un C-32A de la Fuerza Aérea.

Trump viajó en ese segundo avión desde Ankara hasta la base de la Real Fuerza Aérea británica en Mildenhall. Al mismo tiempo, el antiguo Air Force One realizó la misma ruta con periodistas, funcionarios y miembros del personal de la Casa Blanca, quienes creían que el presidente seguía a bordo.

Los reporteros que viajaban en el avión presidencial recibieron instrucciones de mantener cerradas las persianas de las ventanas. La administración tampoco informó públicamente que la aeronave estaba siendo utilizada como parte de una maniobra de distracción.

De acuerdo con la reconstrucción publicada por El País y otros medios, Trump volvió a subir discretamente al antiguo Air Force One después de aterrizar en Reino Unido y bajó por sus escaleras como si hubiera viajado allí desde Turquía. Posteriormente abordó el nuevo avión presidencial para regresar a Washington.

Trump confirma la operación

Al ser interrogado sobre el episodio, Trump aseguró que actuó siguiendo las indicaciones del Servicio Secreto y de los militares. Reconoció que existía una amenaza, aunque señaló que recibe advertencias de ese tipo con frecuencia.

El mandatario también rechazó la idea de que los periodistas y funcionarios que viajaron en el avión señuelo hubieran enfrentado un riesgo mayor. Según dijo, la aeronave militar en la que él voló podía haber sido un objetivo todavía más vulnerable.

Steven Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca, no confirmó inicialmente los detalles específicos del traslado. Se limitó a señalar que el Gobierno utiliza los recursos necesarios para proteger al presidente frente a las amenazas contra Estados Unidos.

Funcionarios de la administración expresaron molestia por la divulgación de tácticas de seguridad que consideran clasificadas, debido a que su publicación podría limitar el uso de operaciones similares en el futuro.

Cuestionamientos por el avión señuelo

La revelación provocó críticas y pedidos de explicaciones en el Congreso. Legisladores demócratas solicitaron una sesión informativa para conocer qué medidas se tomaron para proteger a los más de cien periodistas, funcionarios y empleados que viajaron en el Air Force One sin saber que existía una amenaza contra la aeronave presidencial, según informó The Guardian.

El senador demócrata Richard Blumenthal calificó la operación como extraordinaria y pidió esclarecer si los ocupantes del avión señuelo fueron expuestos innecesariamente al peligro.

Organizaciones defensoras de la libertad de prensa también cuestionaron la falta de información. El Comité para la Protección de los Periodistas sostuvo que los reporteros deben conocer las amenazas creíbles que puedan afectar su seguridad, para que puedan tomar decisiones informadas.

Aunque los gobiernos estadounidenses han utilizado anteriormente maniobras de distracción para proteger a sus presidentes, el operativo en Turquía generó controversia por el número de personas que viajaron sin saberlo en la aeronave utilizada como señuelo y por el tiempo que la administración mantuvo en secreto lo ocurrido.