

Ceuta enfrenta una crisis migratoria sin precedentes después de que aproximadamente 50,000 personas cruzaran desde Marruecos hacia este enclave español del norte de África en menos de 24 horas.
El presidente del gobierno local, Juan Jesús Vivas, estimó que la cifra podría alcanzar las 60,000 personas. La llegada masiva desbordó a las autoridades y los servicios de emergencia de Ceuta, un territorio que cuenta con aproximadamente 84,000 habitantes.
Hasta la tarde del viernes 31 de julio, al menos 57 cadáveres habían sido recuperados en las aguas cercanas a la frontera. La mayoría de las víctimas habría muerto ahogada mientras intentaba rodear a nado el espigón de El Tarajal. Los equipos de emergencia continúan buscando a posibles desaparecidos, por lo que el número de fallecidos podría aumentar.
SÁNCHEZ VIAJA DE EMERGENCIA A CEUTA
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para reunirse con autoridades locales, fuerzas de seguridad, la Cruz Roja y responsables de los centros de acogida.
Sánchez calificó lo sucedido como una “violación de la integridad territorial de España” y aseguró que utilizará todos los recursos disponibles para proteger a la población y recuperar el control fronterizo.
El mandatario responsabilizó a las redes de tráfico de personas de difundir información falsa sobre una reciente sentencia del Tribunal Supremo. Según el gobierno, los traficantes hicieron creer a miles de personas que podrían ingresar y permanecer en España sin ser devueltas a Marruecos.
La sentencia limita las devoluciones inmediatas de quienes llegan por mar. Sin embargo, España continuará procesando cada caso y acelerando las repatriaciones permitidas por la ley.
MILES REGRESAN A MARRUECOS
El Ministerio del Interior informó que más de 37,500 personas ya habían regresado a Marruecos durante el viernes. Esto representa aproximadamente el 75% de las 50,000 llegadas confirmadas oficialmente.
Muchas decidieron volver voluntariamente después de pasar la noche en calles, parques y zonas montañosas, sin encontrar suficiente comida, refugio ni servicios básicos.
España reforzó la seguridad con cientos de agentes adicionales y puso a disposición efectivos militares para ayudar a la Guardia Civil, la Policía Nacional y la población. El gobierno también anunció la instalación de boyas y barreras de contención cerca del espigón fronterizo.
REACCIONES EN EUROPA
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió detener los peligrosos cruces marítimos, combatir a las redes de tráfico de personas y agilizar los retornos. También ofreció apoyo adicional a España mediante la agencia europea Frontex.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, propuso considerar la suspensión de España del espacio Schengen. Francia anunció controles adicionales en su frontera, mientras otros gobiernos europeos exigieron que España recupere rápidamente el control de Ceuta.
Dentro del país, el Partido Popular pidió cambios en las leyes migratorias, mientras el líder de VOX, Santiago Abascal, acusó al gobierno de abandonar a los ciudadanos españoles.
Ceuta ya había vivido una situación similar en mayo de 2021, cuando más de 8,000 migrantes ingresaron desde Marruecos en dos días. Sin embargo, la magnitud de esta nueva llegada supera ampliamente aquella crisis y vuelve a abrir el debate europeo sobre la inmigración y la seguridad fronteriza.

